jueves, 18 de agosto de 2011

sobre neutralidades y narradores

Responde Natalia a un comentario de Emilia sobre su proyecto narrativo --las negritas son mías--:

"Con respecto al español utilizado que te hace ruido, fue totalmente consciente. En realidad me imaginé la historia original escrita en inglés y ésta como traducción. No tengo idea por qué. Además los personajes son de varias nacionalidades y no quise "ensuciar" la narración con nuestros modismos. No sé cómo explicarte, pero cuando leo nuestros trabajos (los de todos los que pertenecemos a la comisión) me choca un poco tanto vocabulario común, lunfardo. Tal vez no explicito pero es la sensación que me da, con algunas expresiones más que con palabras concretas. No quiere decir que esté mal, sólo es lo que me pasa.Creo que quise jugar un poco y experimentar en este trabajo con eso y como vos bien decís con que los lectores tengan una sensación de que están como leyendo una traducción, o al menos algo neutro."

¿Qué reflexiones pueden hacer a partir de esta cita? Qué temas están involucrados?
¿Se animan a buscar algún pensamiento de escritor acerca de estas cuestiones?
Utilicemos el espacio de los comentarios para armar un diálogo sobre esto.


9 comentarios:

Ayalén dijo...

Hola! Creo que esto puede generar varias reflexiones según cada quién. Por ejemplo, desde mi punto de vista, no existe la neutralidad salvo que se quiera ver las cosas desde el lenguaje que más tiempo tiene en vigencia, el occidental (sino hablaríamos todos latín). El problema es que tratado de oficial por el tan conocido diccionario que todos sabemos que se encarga de ingresar nuevos términos y decir cual es el español "correcto" y al nuestro se lo trata más cómo una especie de "dialecto". Además esto puede suscitar la idea, cómo bien dijo Emilia, de las traducciones, películas a miles (al menos a las que más concurre la gente) e inclusive dibujos animados. Cómo mi hermano cuándo era chico y decía cojín en vez de almohadón, pasa, se pega y uno no se da cuenta. Sinónimos según el país, traducciones según quién las haga y un vocabulario inmerso en el de todos por ser mundialmente tratado, vendido, comprado.
Los temas que están tratados son el concepto de la neutralidad, qué es neutral y qué no, para quién (si ésta existe o no). También dónde es más o menos correcto hacer ingresar "modismos" para poner un texto a funcionar o para hacer entender algo. Finalmente creo que conlleva una gran carga subjetiva, de elección, de maneras de

Claudia Risé dijo...

Hago de mensajera de María Angélica y pego su comentario tal como lo mandaste por mail:

"Me parece que la forma de utilizar el español acá es más bien para
darle una contextualización a la narración. El neutro que se utiliza
vendría a ser la manera de conjugar los verbos (en las conversaciones
de los personajes) con la segunda persona del singular "tú" y no
"vos", que es la manera rioplatense, y como estamos acostumbrados a
usarlo cotidianamente, por eso es que utilizamos esta misma forma de
conjugar los verbos en nuestros cuentos.
Además, quizás haya influenciado un poco también sobre Natalia la
escritora que la inspiró a escribir la narración. Bueno además el
contexto donde se desarrolló el cuento también es importante tener en
cuenta, porque con respecto al lenguaje utilizado sucede lo mismo en
el cuento de Emilia "Diario de espera", acá ella también usa algunas
palabras que contextualiza el hecho, por ejemplo nombra comidas de la
región, los nombres de los personajes, por ejemplo “Milijana Zirojevic
“da cuenta de que la narración transcurre en un lugar determinado, en
un país, en un tiempo. En el cuento de Natalia pasa lo mismo, el uso
del modo de conjugar los tiempos en segunda del singular (tú) nos hace
pensar a los lectores que la protagonista del cuento es de
nacionalidad mexicana, el nombre de los personajes nos da a entender
de que son de nacionalidades franceses, o estadounidenses, y otros
elementos nos hace dar cuenta de que el contexto no es de Argentina,
sino que es de Estados Unidos."

Perla dijo...

Yo creo que la utilización del lenguaje, como dijo María Angélica, tiene mucho que ver con el contexto en el que se desarrolle el trabajo. Me parece que los términos, expresiones, modos, etc. son partes fundamentales de la narración. Cualquier elección, incluso la de las palabras, no tiene o no debería ser aleatoria, sino que se supone que cumplen una función (por alguna razón se dice algo de tal manera). Le aportan un marco distintivo al trabajo y debería ser un elemento más que ayude al escritor a transmitir su idea.

Flor Paolella dijo...

Creo que este tema está por demás interesante para que sea discutido. Por un lado entiendo la posición de Natalia. Pero a su vez, creo que cada uno de nosotros cuando escribe, lo hace de una forma única. Nadie puede escribir igual que otro, porque las marcas de subjetividad en cualquier discurso o textos son imposibles de borrar. Acerca del lenguaje común, yo no creo que sea un impedimento para poder disfrutar de otras lecturas. Si leemos a Galeano, o a Benedetti, nos encontramos con que cada uno de ellos tiene su forma de escribir que tanto los caracteriza. Si hubiesen reemplazado sus palabras para no caer en el lenguaje común, entonces hubiesen dicho cosas totalmente distintas. De todas formas valoro y creo que es algo muy bueno, que a partir de una sensacion de lectura Natalia haya deseado superar ese limite jugando con eso en su plano de escritura. Otra cosa que creo importante señalar, es que el mal llamado "lenguaje común" es parte nuestra por compartir una situación biograficamente determinada. Yo tengo regionalismos del sur, como cualquiera de nosotros que venga de otra parte, pero el lenguaje, no es mas que la expresión del contexto. A su vez, me estoy acordando de una devolución que hizo Claudia en una clase, acerca del cuento de Dalia (creo, perdon soy mala con los nombres)donde nos marcó los riesgos que se asumen al escribir desde un personaje del cual no sabemos todo. Me imagino yo escribiendo como si fuese un extranjero y no sé si pudiese concretar el fin que deseo transmitir justamente por desconocimiento. Puedo hacer de cuenta que soy extranjero, pero no lo soy, y así quedaran baches en blanco que no voy a poder llenar.

Flor Paolella dijo...

A su vez, tampoco creo que ninguno de nosotros elija las palabras al azar. Creo que todos intentamos elegir las palabras que mejor ilustren lo que queremos transmitir. De todas formas..creo que esta muy bueno el analisis de Natalia. Creo que también ayuda a eliminar o superar los lugares comunes en los que caemos cotidianamente.

Claudia Risé dijo...

a ver..., se está poniendo lindo..., ¿quién más se anima?!

¿Un ejemplo?
¿A qué se llama español neutro? ¿Con qué propósitos se usa?
¿Lo literario se opone a modismos o al lunfardo?
¿Algún escritor que nos dé más ideas?
¿Alguno de los que ustedes estuvieron leyendo?

Ayalén dijo...

Según lo que estuve viendo, un español neutro sería, por ejemplo, el que utiliza una emisora televisiva que posee un amplio público -pongamos el caso del habla hispana- geográfico. Para que tal variedad de público (social, etario, de países y continentes distintos, etc...) pueda comprender lo que realmente se está diciendo, se seleccionan las formas semánticas entendidas por un común de gente en dichos territorios. Esto resulta en lo que anteriormente decía del diccionario de la Real Academia, mayormente los términos comunes y principalmente, que tienen la misma significación para todos, devienen de allí (lo cual no quiere decir que sea siempre el caso). Nunca se logra una neutralidad total pero se busca una buena comprensión por la mayor parte del público. Por existen distintas clases de españoles agrupados por regiones.
Lo literario, desde mi opinión, es lo que menos se opone a modismos y lunfardo, es justamente dónde se ve de forma "correcta" su utilización ya que remiten a la subjetividad, a lo individual del escritor; también permiten la contextualización y las distintas personalidades y formas de ser que se le quieren dar a los personajes. Todo lo contrario a géneros científicos o escritos militares que deben poseer la mayor "neutralidad" posible por lo cual se encuentran reglados en pos de evitar la mayor cantidad de marcas de la subjetividad posibles.

Anónimo dijo...

Soy María Angélica, escribo de esta manera a ver si el blog lo toma:

Concuerdo con Ayalén en la forma de utilización del español neutro pero (en mi opinión) no creo que se lo utilice en ámbitos literarios, creo que se utiliza en ámbitos comunicacionales (por sobre todo televisivas) las que llegan a destinatarios de diversos países. “Español neutro” se lo llama por ser un estándar de pronunciación. Ahora está el español Estándar que se utiliza en ámbitos académicos, institucionales, etc. que son los que no deben presentar modismos, y vendría a ser la reglamentaria.
En mi opinión, lo literario no se opone a modismos, se lo puede llegar a utilizar como también al lunfardo en creaciones literarias, sucede con diversos autores, como por ejemplo con Caparrós, Rodolfo Walsh también, Juan Rulfo, Horacio Quiroga y muchos más.

Por eso es esencial que los modismos y los lunfardos se instalen en las reproducciones literarias de los autores, de esta manera aumenta la diversidad y la “interculturalidad”, la verdad es que no me imaginaría una literatura “estándar” y universal, en las formas de narración, porque sería muy aburrida y monótona. Para eso están los textos académicos. Además la lengua es tan rica y tiene tantas cosas como para explotarla que sería muy triste utilizar el ámbito literario de una forma universal y monótona. Ahora, me parece muy buena la idea de proponerse desafíos como en el cuento de Emilia, la de utilizar palabras y nombres de personajes de un país, la verdad es que hay que adentrarse muy bien dentro de una cultura para recrear un suceso literariamente.

A mi me sucede que cuando leo las narraciones y cuentos de mis compañeros disfruto mucho, porque cada uno recrea algo particular, algo desconocido para mí, desde diversos puntos de vista y justamente el taller es un espacio para este fin para impulsar la creatividad, de qué nos serviría que en el taller nos enseñen a escribir a todos por igual?. Saludos, nos vemos mañana.

Camila dijo...

Hola a todos, concuerdo con María Angelica en que al leer los textos de los demás, uno puede observar que cada uno tiene su forma de escribir que si bien todos responden a un formato, una estructura común, cada uno lo hace a su estilo. Algunos redactan con oraciones cortas, otros con oraciones interminables, etc. Y eso es lo interesante sino nos aburriríamos! En la escritura uno plasma sus formas.
También coincido con Perla con que el lenguaje que utiliza el escritor pone al lector en situación, en espacio y tiempo. El vocabulario, el lenguaje y la forma de decir las cosas nos remiten al sujeto y a su contexto. Y hay que ser coherente en ese sentido para que el lector pueda descifrar cosas que por ahí no se hacen tan explicitas en el texto pero que a través del lenguaje salen a la luz.
Nos vemos mañana, saludos!

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